La PenicilinaLa droga maravillosa
Mientras realizaba una investigación sobre la influenza, el inglés Alexander Fleming observó accidentalmente cómo en un cultivo que realizaba, las bacterias desaparecían por efecto del Penicillium notatum.
Esta observación llevaría a la concentración, elaboración y depuración 10 años más tarde por el bioquímico británico Ernst Chain, el patólogo Sir británico Howard Flore y otros científicos de la efectiva penicilina que conocemos hoy día, una de las más importantes drogas medicinales del siglo XX y probablemente de la historia de la humanidad.
La Penicilina actúa tanto matando las bacterias como inhibiendo su crecimiento. Mata sólo los organismos que están creciendo y reproduciéndose. Es eficaz contra una gama amplia de enfermedades causadas por microorganismos como los pneumococos, los estreptococos, el gonococos, el meningococo, el clostridium de tétano, y la espiroqueta de la sífilis. Sus efectos secundarios se limitan generalmente a reacciones alérgicas que pueden preverse con seguras pruebas antes de su aplicación.
En 1944 Alexander Fleming recibió en Inglaterra el título de Sir por sus aportes a la ciencia y la medicina. Al año siguiente, en 1945, se entregó el Premio Nóbel de Fisiología o Medicina a Alexander Fleming, Howard Walter Florey y Ernst Boris Chain por sus contribuciones al desarrollo de la Penicilina.
Millones de personas han salvado sus vidas, al tratarse con penicilina enfermedades para las que antes no existían tratamientos seguros ni curaciòn.
En la actualidad, sin embargo, varias bacterias han desarrollado resistencia a la penicilina y a otros medicamentos y antibióticos, causando preocupación entre médicos y científicos por un posible regreso a nuestra vulnerabilidad del pasado frente a las enfermedades e infecciones.
El Cacao y El Chocolate
La explotación de la planta de Cacao se inicia con el uso del chocolate.
El chocolate, del náhuatl chocolatl, era preparado por los mayas y los toltecas, que lo usaban como brebaje, pero que distaba de ser el que actualmente consumimos. Lo preparaban hirviendo en agua los granos de cacao molidos y lo mezclaban con harina de maíz, diversas especias o miel.
Si bien algunos historiadores dicen que Colón, en uno de sus viajes, lo hizo conocer en Europa, otros dicen que en 1519, cuando Hernán Cortés llegó a Tenochtitlán, capital del imperio azteca, probó una bebida amarga que allí se consumía, que se hacía con las semillas del cacao, desconocido en Europa. A su regreso llevó semillas de Cacao a España.
Sea cual fuere el conquistador que la introdujo en Europa, no fue aceptada de inmediato. Recién en el siglo XIX, en el que se perfeccionó su sabor con el aditamento de vainilla y azúcar, se empezó a consumir y a valorar sus excelentes propiedades nutritivas. El 1876, un cocinero suizo le agregó leche a esta preparación, y así logré obtener exquisiteces y los más refinados bombones.
Actualmente, los granos son obtenidos del cacaotero, cuyos frutos penden del tronco, y a su vez, éstos contienen en su interior entre 20 y 50 semillas que son las utilizadas para la obtención de sus derivados alimenticios. Se someten primeramente al proceso de tostado, luego se realiza una moltura y mezcla con leche y azúcar, de la mezcla pasa al refinado y finalmente al moldeado. Se fabrican chocolates, bombones, bebidas chocolatadas, cacao en polvo, manteca de cacao, etc.
El árbol del cacao o cacaotero tiene como nombre científico theobroma cacao L. que proviene del griego y significa "alimento de los dioses".
Los frutos del árbol del cacao reciben el nombre de piñas o maracas, son de forma ovalada o esférica y tienen una longitud de 20 cm. En su punto de madurez, cuando deben recogerse, tienen una tonalidad dorada o rojiza con unas rayas longitudinales y emiten un sonido característico al ser golpeado.
En la isla caribeña de Santa Lucía se pueden visitar plantaciones de cacao, con la explicación guiada del proceso del producto desde la recolección hasta su industrialización.
Inclusive se pueden vivenciar allí costumbres tradicionales como el "baile del cacao" descascarando la semilla con los pies, previamente al secado de la misma.
Después del secado de los granos, y antes de ser enviados a las industrias chocolateras, se retiran las impurezas, las semillas rotas o deficientes y se clasifican los granos de cacao en función de su tamaño, para lo que se usan planchas cuadradas.
Según cuenta una leyenda azteca, el Dios Quetzacoatl era el jardinero del paraíso y allí cultivaba el cacahuaquahilt, que a su vez era el árbol que brindaba el vigor y la fortuna. De sus semillas se podía hacer el chocolate que era una bebida reservada a los príncipes. Como los aztecas no conocían el azúcar, según dice esa misma leyenda, preparaban el chocolate con el pimiento conocido como chili.
La silla
Si bien, en algunos países de Oriente, han mantenido su costumbre de sentarse en el suelo; desde el antiguo Egipto, el hombre ha buscado la forma de descansar en una posición intermedia entre el estar parado y el colocarse sobre el piso.
De esta necesidad surgió un invento de gran importancia y utilidad, imprescindible para descansar, realizar algunas actividades, compartir, viajar y tantas otras ocupaciones.
Si bien hay diferentes tipos y modelos de sillas, de variados materiales, lo esencial es que sirve para sentarse, tiene un respaldo, un asiento, y en su mayoría cuatro patas, y que está pensada para una sola persona.
El término con que se la designa proviene del latín 'sella', que deriva del verbo 'sedere': "sentarse".
Los documentos obtenidos de las sillas usadas en Egipto, aparecen en jeroglíficos pintados en las paredes de las cámaras sepulcrales, donde se muestra a hombres y mujeres sentados en sillas con respaldos.
Los diferentes muebles u objetos para mantenerse en reposo o sentado, ha variado de acuerdo a los países, las culturas, los estilos y las modas.
En ciertas culturas es común sentarse en el suelo o con numerosos cojines; mientras que en otros se utilizan una variedad de asientos, como sillas, sillones, sofás, divanes, butacas, escaños, taburetes, bancos, hamaca, plegadizas, apilables, de ruedas para discapacitados, etc.
En el Imperio Romano se realizaban sillas de marfil. Los magistrados usaban sillas a las que se denominaban "curules".También existían los "scammun", que eran una especie de tarimas con respaldo.La civilización griega dejó varias muestras del uso de la silla en esculturas, desde el Siglo de Pericles. Incluso Homero cita la silla de Penélope, de marfil y plata.
Durante su evolución muchos fueron los materiales utilizados en la construcción de las sillas, desde la piedra, pasando por el marfil, los metales, incluso los preciosos, la madera, con accesorios de cuero, tela, tapices, loneta, vinilo, y otras opciones que la imaginación de los diseñadores puedan poner en práctica.
Cada siglo tuvo su estilo, algunos con cargados ornamentos y formas clásicas o barrocas, con o sin decoraciones y tallados, con respaldos muy altos, hasta los más pequeños; con patas en tijera, con un solo soporte central, con rosca de giro, con extrañas formas ergonómicas, hasta las más sencillas, incluso se ha llegado a popularizar también el "Puff" o "Sacco", creado en 1968 por Piero Gatti, Cesare Paolini y Franco Teodoro, asiento sin forma determinada, realizado en cuero o vinilo, relleno con pelotas de poliestireno. Este asiento permite que- al sentarse- dicho puff vaya tomando la forma del cuerpo.
El Fonógrafo
Aunque pueden haber existido experimentos anteriores de grabación y reproducción del sonido, se considera que el inventor del fonógrafo fue el norteamericano Thomás Alva Edison, patentado el 17 de febrero de 1877.
El fonógrafo funcionaba con un estilete conectado a un diafragma, el estilete abría un surco continuo en un cilindro y se usaba para grabar y reproducir. Su sonido era mediocre. Pero pronto sería mejorado.
En 1886, Chichester Bell y Charles Summer Tainter patentaron un aparato parecido al fonógrafo, el "grafófono", que fue aplicado al sonido del cinematógrafo, y fue el origen de la CBS (Columbia Broadcasting System).
En 1887, el alemán Emil Berliner, introdujo en los EEUU, el "gramófono" de disco plano en lugar del cilindro de Edison. También produjo para los "gramófonos", el disco, retomando un proyecto del "fonoautógrafo" del francés Scott de Martinville en 1857, y del "paleófono" de Charles Cros.
El aparato de Berliner constaba de un plato giratorio (base circular sobre la que se colocaba el disco), un brazo, una aguja (o púa) y un amplificador. Mediante un motor eléctrico se hacía girar el plato a una velocidad constante, de 33, 45 o 78 revoluciones por minuto (rpm). El brazo tenía un extremo libre con la púa.
Muchas pruebas y modificaciones tuvieron que hacerse, como el reemplazo del sistema de relojería a cuerda (que perdía velocidad antes de concluir la canción, al terminarse la cuerda y había que hacerlo frecuentemente) por motores eléctricos.
Pero fue el comienzo de una evolución cada vez más perfeccionada en la reproducción del sonido. En la mitad del Siglo XX los modelos existentes eran llamados tocadiscos, y los más completos, "combinados".
Lavadoras y Secadoras de Ropa
Una de las motivaciones del ser humano para inventar cosas, es la de solucionar y/o facilitar las tareas domésticas y de la producción.
Las tareas del ama de casa, tediosas, agotadoras y rutinarias, llevaron a ir inventando aparatos para aliviarlas.
Hacia el 1800 se comenzaron a experimentar métodos para realizar el lavado y secado de la ropa.
Ya hacia el 1900 aparecieron las primeras lavadoras, que consistían en tinas que se llenaban de agua, y se accionaban mediante una manivela acoplada a una paleta central que removía la colada. Asimismo, en la década de 1920 se comenzaron a usar las escurridoras o secadoras a rodillos, también accionadas a manivela.
La llegada de la electricidad a todos los hogares, hizo que se comenzaran a fabricar máquinas de lavar que fueron desde los primeros lavarropas en los que el agua se cargaba y descargaba manualmente, y la ropa salía chorreante de agua, hasta los automáticos, digitales, de última tecnología y en que la ropas se extrae ya escurrida y preseca.
Hacia 1930 apareció la tina de lavar eléctrica, "Protos", que era un cilindro con tapa, bastante riesgoso. Dos o tres años después apareció un aparato similar, pero más perfeccionado y con cilindros acoplados: la "Toperator de Kenmore", diseñada por Henry Dreyfuss y comercializada por Sears, con mejor presentación.
En 1948 se fabricó la lavadora con escurridora manual Modelo 0307 de Hoover. Éste fue el primer producto que fabricó la sucursal británica de esta empresa. Entraba la ropa de toda una familia, y poseía una resistencia eléctrica que calentaba el agua, manteniéndola a temperatura constante.
Lejos han quedado las bateas y las tablas para refregar la ropa que usaron nuestras antecesoras.
LAVADORA DE ROPA (siglo XIX, Inglaterra y Francia)
Durante siglos, quienes viajaban por mar lavaban su ropa sucia manteniéndola en un saco de lona que se arrojaba por la borda para que el barco lo arrastrara horas y horas. El principio era indiscutible: hacer pasar agua a través de la ropa a fin de eliminar la suciedad. Las primeras lavadoras accionadas a mano trataron de aplicar el mismo principio incorporando un dispositivo semejante a un taburete invertido que encajaba en un depósito y presionaba la ropa, escurriendo el agua y permitiendo después que volviera a entrar más.
Tan numerosas fueron las invenciones destinadas a aliviar la dura tarea de la colada, que el origen de la lavadora es incierto, aunque se acepta en general que a principios del siglo XIX, en la Europa occidental, comenzaba a difundirse la práctica de meter la ropa en una caja de madera y hacer girar ésta con una manivela. Madres e hijas se turnaban, hora tras hora, para accionar la manivela.
El concepto del tambor rotativo llevó a las secadoras de la época. Una de ellas, inventada en Francia en 1800 por un tal Pochon, era conocida como el “ventilador”. Las ropas, escurridas a mano y todavía húmedas, se metían en un tambor metálico perforado, que se hacía girar con una manivela sobre un fuego. Según la intensidad de éste y la altura de las llamas, las ropas se secaban poco a poco o se quemaban, y siempre adquirían el aroma del combustible y a veces su hollín. Ninguna de estas máquinas secadoras aventajó nunca al tendedero.
Las primeras lavadoras eléctricas, en las que un motor hacía girar el bombo, aparecieron en Gran Bretaña y los Estados Unidos hacia 1915. Durante varios años, el motor no estuvo bien protegido bajo la máquina, y el agua penetraba a menudo en él causando cortocircuitos, incendios y calambres.
Anunciadas como “automáticas”, las primeras lavadoras no tenían nada de tales. Muchas se llenaban manualmente con cubos de agua y eran también vaciadas a mano. Las ropas se secaban chorreando, y el “ciclo” de lavado continuaba hasta que se desenchufaba la máquina. Hasta 1939 no aparecieron lavadoras verdaderamente automáticas, con mandos de tiempo, ciclos variables y niveles de agua prefijados. La liberación de una de las más antiguas tareas del hogar llegó tarde en la historia.
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